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| John
Roderick era un estudiante prodigio y un ilustre profesor
de
Historia Comparativa de las Ideas en la Universidad
de Washington hasta que decidió abandonar su prometedora
carrera académica para ser músico. A juzgar
por los resultados, parece ser que fue una elección
acertada: el de Seattle ha aparcado todos sus otros proyectos,
para dedicarse por completo a The Long Winters, concentrando
sus esfuerzos en la composición de temas que son
una ventana abierta a la belleza y la intensidad, la
plataforma ideal para una voz única y personal
que han comparado con la de Michael Stipe (R.E.M.) pero
que goza de un brillo propio y singular que no precisa
analogías. El
disco, producido por el propio John Roderick junto
a Ken Stringfellow (The Posies) y Chris Walla (Aunque
nació en Seattle, John pasó la mayor
parte de su infancia en Alaska, un lugar en el que
los inviernos son tan largos que la primavera y el
verano parecen más bien una ilusión de
fin de semana. Feliz contradicción que Roderick
escogiera The Long Winters como nombre para el grupo.
En "When I pretend to fall", su segundo álbum
y sin duda, su trabajo más conseguido hasta
la fecha, se oyen ecos del pop universitario americano,
de Masters Of The Hemisphere, de Brendan Benson, de
Call and Response, de Beulah (esas trompetas en "Scared
Straight"), de Papas Fritas e incluso de Wilco...
Pop, en definitiva, que todos calificaríamos
como luminoso. ¿A qué vienen esos nubarrones
entonces? Death Cab for Cutie), cuenta con la colaboración
de ilustres como Peter Buck (R.E.M.), Jon Auer (The
Posies), Scott McCaughey (Minus 5, Young Fresh Fellows),
Blake Wescott (Pedro the Lion) y Sean Ripple (American
Analog Set) entre otros.
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